Dechado de Guadalupe de Alba

Hacia el siglo XIX, los dechados sufrieron una transformación que se fue haciendo más constante a partir de la segunda mitad de 1800: éstos dejaron de ser un medio de recopilar muchas muestras y diseños de figuras repetitivas, y tendieron a volverse más como una clase de cuadros ornamentales que parecen competir con los óleos, además de disponerse en las paredes como un elemento decorativo.

Por ello, en el mismo lienzo se intercalaron paisajes, escenas costumbristas, momentos galantes de amor, paisajes bucólicos o de caza y personajes de la vida cotidiana, como se puede apreciar en este dechado en la parte central izquierda, con el ciervo y los perros. Una de las figuras que sobresale en esta bellísima pieza, es el soldado de caballería, que recuerda por su diseño a los uniformes militares portados por los Dragones Imperiales francos, creados durante las guerras napoleónicas, quizá en el ánimo de recrear algún elemento alusivo a la invasión francesa que buscaba imponer la monarquía en México en 1862.

Se incluyeron también, animales domésticos en los que se intenta captar el movimiento: el perro expectante, el gallo madrugador, gatos juguetones, ganado vacuno pastando, entre otros. En esta pieza puede verse el bordado de lo que parece ser un elefante. Al respecto podemos comentar que hacia 1830, un empresario italiano se las arregló para transportar desde Veracruz a México el primer elefante que llegó al país.

 

Por Gabriela Sánchez Ibarra

jinete

Seda sobre lino

Aguascalientes

Mayo 13 de 1862

Medidas (sin marco): Alto 46 Ancho: 74

No. de catálogo: MHM2089

Colección Museo de Historia Mexicana, Monterrey

Acervo Teresa Castelló Yturbide