Refranes y motivos tradicionales

Los dechados fueron realizados en contextos con características diversas. La revisión de su historia y su evidencia material apunta a que su configuración más tradicional  resultó de la importación de una  práctica antigua en Europa occidental. En México, fueron realizados en el seno de los hogares, en las salas de labores de conventos, escuelas y colegios, por niñas y jóvenes con distintas tradiciones y panoramas de vida; son evidencia de que, aún en lo más reservado de los hogares ocurrió un intercambio de ideas e imágenes cuya concreción resultó en estas obras. En este grupo se pueden constatar una serie de intercambios que propiciaron que obras realizadas por autoras distintas y con variantes geográfico temporales, coincidieran en formas, diseños e ideas. De estas obras destacamos la imagen de un ciervo del que en cada dechado se realiza una reinterpretación distinta que conserva rasgos comunes. También es reveladora la presencia de símbolos de tipo amoroso y que remiten a frases románticas que llegarán a definir toda una tendencia en los dechados, o bien, imágenes que ya figuraban en las obras de la primera época como la del simio con sombrero y que se ha identificado con el aún conocido refrán: aunque  la mona se vista de seda, mona se queda.

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